Una caricia natural ante la lógica de la prisa.

Publicado por Avigail Reyes en
Una caricia natural ante la lógica de la prisa.

 

Estoy convencida que una de las cosas para la belleza exterior es el amor que cada uno siente por sí mismo. A veces ese amor parece utópico, pero se puede construir todos los días y uno de los primeros pasos es el tiempo que nos dediquemos. Ese tiempo no siempre significa permanecer varias horas en un gimnasio, ir por un masaje de vez en cuando, viajar en barco; la vida cotidiana es ajetreada y en ocasiones no se tienen esas posibilidades. Por lo tanto una taza de té, una caminata, una charla o incluso una caricia llegan a ser mágicas ya que residen en la naturaleza y sencillez que las impulsa.

Una caricia propia siempre es posible, a cualquier edad. Es el contacto de nuestra piel con nuestra piel, la certeza de que estamos vivos y lo sentimos a través de esa cobertura que envuelve nuestra vitalidad. Una caricia nos hace sentir bien por dentro y se manifiesta por fuera.

Ocasionalmente la vida que tenemos hoy nos aleja de la vida misma. Consumimos por consumir, apenas nos movemos, comemos sólo por sobrevivir y nos rodeamos de cosas hechas por una gran máquina a la que no le importamos. Algunos de estas cosas producidas en serie marcaron a la generación de mi madre —y a la mía— a pesar de venir de la lógica de la prisa y lo artificial.

Yo tengo esperanza. En estos momentos emergen ideas para recuperar el momento de la pausa, del cuidado interno, del amor por lo que comemos, por lo que toca nuestra piel. Yo sé que estas ideas no son una moda; son una propuesta de vida. Por eso te invito a que te acerques a conocer los procesos con los que están hechos los productos que utilizas todos los días. Mi oficio es cuidar tu piel, y quiero preguntarte: si puedes usar un emulsionante natural de aceites vegetales, ¿por qué usar uno que contiene plástico o petróleo en su lugar?

Siempre quise volver a las raíces, alejarme de los productos alterados, procesados o industriales. Es cierto: cuando tu piel recibe un producto industrial puede verse bien de forma muy rápida, aunque volverá a ser la misma cuando dejes de usarlo —seguro ya lo has experimentado—. ¿Qué pasa cuando usas algo natural? La piel va sanando, se nutre de fórmulas naturales y las emociones que generan los aromas son parte de otra sanación.

Por supuesto el proceso de recuperación física toma su tiempo, un tiempo natural. Por un lado, el bienestar de las emociones es inmediato gracias a los aromas y la textura de las cremas, en comparación con los que se fabrican con productos químicos; por otro, la recuperación natural de la piel es completa y holística.

En VERVAN creamos sólo piezas con ingredientes naturales; en todas usamos aceites esenciales. Tenemos un Bálsamo Revitalizante y un Bálsamo Relajante que están pensados en tu bienestar interno y externo. El Revitalizante es una barrita cilíndrica de manteca de karité, con una mezcla de aceites naturales cítricos. En el momento que lo usas recibes una armonía de aromas. La sensación que entra a tus emociones es deliciosa para tomar aire y seguir el día. El Relajante, con un aroma más floral de lavanda y geranio, está diseñado para su uso durante la noche y la aromaterapia hace su función inmediata tanto en tus emociones como en tus sensaciones. Ambos productos te hacen sentir bien por dentro y por fuera.

Diseñé cada uno de productos pensando en retomar lo que nunca debimos haber perdido, el único “deber ser” importante: lo natural. Estoy convencida de que antes de buscar el bienestar externo, debemos encontrarlo por dentro. Una caricia es un gesto pequeño e inmenso. En VERVAN te ayudamos a que sea más placentera.

 


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